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Suspiros de trufa

Suspiros de trufa

Los suspiros son un postre típico elaborado con merengue como ingrediente principal. Regalo característico del día de los enamorados, los suspiros provienen de nuestro pasado árabe y existen variantes de este postre en toda américa latina. Hoy nos disponemos a elaborar una receta especial que incluye un toque de chocolate a este antiguo postre.

 

Suspiros de trufa

Suspiros de trufa

 

Para 6 personas necesitaremos los siguientes ingredientes: 2 claras de huevo, ½ cucharada de maicena, 20 g de chocolate fondant y 115 g de azúcar glas. El relleno de trufa estará compuesto por 50 g de chocolate fundant, 10 g de mantequilla y 150 ml de nata especial para repostería.

Para su elaboración precalentaremos el horno a 140 grados centígrados y mientras se calienta pasaremos el chocolate por un rallador de agujeros bien finos. Utilizando una batidora de varillas eléctricas, montamos las claras de huevo hasta lograr una textura espumosa. Después agremamos la mitad del azúcar y continuamos batiendo tan solo unos segundos para incorporar el azúcar a la mezcla. Después, añadimos el azúcar restante y seguimos batiendo hasta lograr obtener un merengue brillante.

Es entonces cuando incorporamos el chocolate y la maicena y mezclamos utilizando una lengua de repostería y movimientos envolventes que no destruyan el volumen de la mezcla. Una vez incorporados, introducimos nuestro merengue chocolateado en una manga pastelera.

Preparamos una bandeja de horno con papel de aluminio y formamos rosetones de merengue sobre el mismo utilizando nuestra manga pastelera. Los hornemos durante al menos una hora a temperatura baja y los dejamos reposar al menos durante 30 minutos sin abrir el horno. De esta forma, lograremos que queden crocantes y brillantes por fuera, manteniendo un corazón consistente y jugoso.

Este es el momento de elaborar la trufa. Dejamos la mantequilla fuera del frigorífico durante parte del proceso, para lograr que se ablande y podamos manejarla. Cortamos el chocolate en trozos o lo rallamos y lo calentamos al baño María hasta que se derrita. Una vez logrado, lo retiramos del fuego e incorporamos la mantequilla, que incluiremos en la mezcla con movimientos envolventes. Por otra parte, montamos la nata, procurando que esté bien fría antes del proceso de batido con las varillas. Cuando logremos que la nata esté bien firme, le agregamos la mezcla del chocolate y realizamos la misma operación de mezcla con cuidadosos movimientos envolventes. Preparamos una nueva manga pastelera y la dejamos en nuestro frigorífico al menos una hora.

Cuando nuestros suspiros de merengue estén listos debemos utilizar la cara lisa de estos como superficie en la que colocar la trufa con nuestra manga. Una vez colocada la nuez de trufa, presionamos con otro suspiro a modo de sándwich o bocadito.

Una buena alternativa a la trufa es rellenarlos con mermeladas de frutos rojos o crema de Cornualles. Además, este postre es muy interesante por su durabilidad, ya que podemos guardarlos en un lugar fresco, seco y oscuro durante varios días, sin riesgo de que pierdan su sabor y su exquisito aspecto.

Brownies de chocolate y frambuesa

Brownies de chocolate y frambuesa

Para preparar unas 8 porciones de tamaño regular necesitaremos los siguientes ingredientes: 180 g de chocolate negro, 1 pizca de sal, 6 huevos, 170 g de almendra molida, mermelada de frambuesas, 25 g de almendras peladas, 100 g de mantequilla y 135 g de azúcar.

 

Brownies de chocolate y frambuesa

Brownies de chocolate y frambuesa

 

Para su elaboración debemos precalentar nuestro horno a unos 180 grados centígrados. Lavaremos la piel de la naranja con un cepillo hasta eliminar trazar de ceras o insecticidas. Secamos bien la naranja y rallamos la piel, con cuidado de no rallar la parte blanca, que amargaría la receta.

Rallamos el chocolate y preparamos 80 g de mantequilla en pequeños cubos. Colocamos ambos ingredientes en un cazo y calentamos con cuidado, a fuego suave y removiendo constantemente hasta que se derritan y formen una mezcla homogénea en color y textura.

Cascamos los huevos y separamos las yemas, que batiremos junto al azúcar hasta que adquieran un aspecto blanquecino. Después las agregamos a la mezcla del chocolate y la mantequilla sin dejar de batir con unas varillas. Este es el momento en el que añadiremos la almendra molida y la ralladura de naranja., sin dejar de remover para que los ingredientes se integren bien.

Con las claras de los huevos y utilizando una batidora de varillas, batimos hasta montarlas a punto de nieve con un poco de sal. Las incorporamos a la preparación anterior una vez estén montadas, utilizando una lengua de repostería y movimientos envolventes para no eliminar el volumen de la mezcla.

La mantequilla sobrante la usaremos para untar un molde cuadrado y no muy alto, poniendo una cantidad extra en las esquinas y paredes esquineras, de forma que no se pegue al hornearse. Después, rellenamos el molde con la mezcla y colocamos en el horno durante unos 35 minutos, hasta que observemos que la superficie adquiere un tono más oscuro y que al pincharlo con un palillo, éste sale limpio.

Una vez listo, sacamos el molde y dejamos enfriar. Desmoldamos cuando podamos manipularlo. Este es el momento de desmoldar y hacer 8 porciones individuales. Las cortamos por la mitad y las rellenamos de mermelada de frambuesa al gusto. Un buen truco en este caso es calentarla ligeramente en un cazo con un poco de agua, de manera que se licúe y obtengamos una mezcla más suave en sabor y menos densa en textura.

Por otra parte, pelamos las almendras enteras y las tostamos ligeramente en una sartén, sin añadir aceite o mantequilla. Una vez que adquieran un ligero color, las sacamos y ponemos en una picadora durante unos segundos. Deben quedarnos trocitos, no polvo de almendra. Decoramos la superficie de nuestros brownies con las almendras picadas, y listos para servir.

Este postre se endurece con el paso de las horas, por lo que es conveniente guardarlos bien protegidos del aire y en un lugar oscuro. Si queremos darle un toque extra, por ejemplo usándolos como postre en lugar de merienda, es muy interesante calentarlos unos segundos en el microondas y servirlos acompañados de nata montada bien fría, crema de Cornualles, o el mejor de todos, el brownie con helado.

El brownie o “marroncito” es un postre muy popular en Estados Unidos y Gran Bretaña y se cree que nació en el siglo XIX. Existen tantas formas de cocinarlos como la imaginación permita. Es habitual encontrarlos rellenos de cualquier tipo de mermelada de frutas. Y también es muy común el empleo de frutos secos tanto en la mezcla como en la decoración: avellanas, nueces, pasas.

Tarta Linzer a la española

Tarta Linzer a la española

La tarta Linzer, originaria de Austria y Hungría, suele elaborarse con almendras y con mermeladas de frutos rojos. Esta versión sustituye las almendras por avellanas y la mermelada es de melocotón lo que le aporta un sabor muy especial.

 

Tarta Linzer a la española

Tarta Linzer a la española

 

Esta estupenda tarta se realiza para 12 personas con los siguientes ingredientes: 170 g de mantequillas, 50 g de avellanas, un limón, 2 huevos (usaremos 1 y dos yemas), 80 g de azúcar, 1 pizca de sal, 1 cucharada de canela, azúcar glas, 300 g de mermelada de melocotón y 260 g de harina.

Para su elaboración troceamos la mantequilla y la dejamos fuera de nuestro refrigerador para lograr que se ablande y se pueda manejar fácilmente. Lavamos la piel del limón minuciosamente, a ser posible usando un pequeño cepillo, después secamos bien y rallamos su piel –cuidando de no rallar la parte blanca de la misma, pues amarga-, con las avellanas procedemos a pelarlas con cuidado de no dejar partes de la piel, en caso de tenerla. Después las trituramos en la picadora o usando un robot de cocina. Continuamos tamizando la harina sobre una superficie lisa y bien limpia, le agregamos después la avellana troceada y mezclamos bien. Una vez mezcladas, formamos el clásico volcán de harina para añadir el huevo en el centro. Añadimos, además las yemas, la canela, el azúcar, el pellizco de sal, la ralladura de limón y la mantequilla atemperada.

El siguiente paso es mezclar todo, amasando con nuestras manos hasta que logremos una masa homogénea en color y textura con la que podamos formar una bola. Envolvemos la misma con film y reservamos en nuestro frigorífico durante al menos media hora, momento en el que podemos poner a calentar nuestro horno a 180 ºC.

Cuando nuestro horno esté listo, preparamos un molde de en torno a los 24 centímetros de diámetro, engrasándolo con mantequilla. Dividimos nuestra bola de masa en 4 porciones iguales. Estiramos las ¾ partes de nuestra masa sobre una superficie que no se pegue, podemos usar harina sobre la superficie y un rodillo para estirarla. Una vez que logremos una sábana de masa, la introducimos en el molde y presionamos contra las paredes y el fondo del mismo.

Con el ¼ restante de masa procedemos de la misma forma, estirando la masa con un rodillo hasta lograr un círculo. Una vez logrado, cortamos tiras regulares con un cuchillo. Es el momento de añadir la mermelada dentro del molde, sobre nuestra masa, extendiéndola con cuidado para que cubra toda la superficie. Una vez lista, cubrimos con las tiras de masa formando un emparrillado, es decir, formando equis con las tiras de masa. Es importante que fijemos bien los bordes a la base de la masa, para que no se queden separadas una vez que hayamos horneado la tarta.

Para cocinarla debemos dejar nuestra tarta en el horno durante aproximadamente 30 minutos, aunque conviene vigilarla en todo momento, pues cada horno es un mundo, teniendo precaución con la superficie. Si observamos que adquiere un tono dorado, es momento de sacarla. Antes de hincarle el diente, debemos dejarla enfriar durante al menos una hora y media sin desmoldar. Cuando podamos sacarla del molde, solo nos quedará cubrirla con una fina capa de azúcar glas. Lista para servirla.

Hojaldre con merengue y crema pastelera

Hojaldre con merengue y crema pastelera

Los ingredientes para 6 personas son azúcar glas, 5 huevos, dos láminas de masa de hojaldre. 500 ml de leche, 300g de azúcar blanca, 40 g de maicena y un trozo de piel de limón.

Para su preparación hervimos la leche con la piel de limón bien limpia. Batimos 4 yemas de huevo con azúcar y maicena y las añadimos. Cocemos durante unos 5-7 minutos sin dejar de remover la mezcla y procurando hacerlo a fuego lento. Notaremos que la mezcla comienza a espesar. La dejamos enfriar pasado ese tiempo y reservamos en nuestro frigorífico durante unas 5 horas.

Preparamos el horno para que alcance una temperatura de 180 º. Estiramos las láminas de hojaldre sobre el papel de horno utilizando un rodillo y las espolvoreamos con azúcar glas. Les damos la vuelta y repetimos el proceso. Lo ideal es cortarlas en aproximadamente 6 rectángulos iguales, que pincharemos con un tenedor.

Utilizando un huevo batido pintamos la superficie y las disponemos en dos placas forradas con papel especial para hornear. Dejamos el hojaldre en el horno durante unos 7 minutos, tras los cuales los pinchamos un poco más y los aplastamos para lograr una textura más compacta. Dejamos en el horno otros 7 minutos. Cuando finalice el tiempo los retiramos y cortamos cada uno en 3 porciones iguales.

Por otra parte, cocemos el azúcar con un dedo de agua durante unos 5 minutos sin que llegue a hervir. Dejamos que se temple tras ese tiempo. Montamos 4 claras de huevo que nos sobraron utilizando una batidora de varillas y añadiendo poco a poco un fino hilo del almíbar que habíamos preparado. Seguimos batiendo hasta lograr una mezcla homogénea.

Por último pasamos tanto el merengue, como la masa pastelera que hicimos al principio por una manga pastelera con boquilla estriada. Colocamos las porciones de hojaldre y repartimos la crema, tras lo cual, añadimos otro hojaldre y ponemos el merengue. Por último, añadimos otro hojaldre encima y espolvoreamos con azúcar glas. Listos para servir, nuestros exquisitos hojaldres con merengue y crema pastelera.

Diccionario de repostería:

Glucosa: La glucosa en formato líquido es utilizada a menudo en repostería porque es soluble en agua y aporta dulzura. Es muy interesante cuando se elabora fondant, pues no cristaliza como el azúcar y aporta un plus de elasticidad que da mucho juego en la cocina.

Fondant: este recubrimiento típico de los pasteles y otras preparaciones. Para su elaboración muchos reposteros utilizan gelatinas, glucosas, glicerina, etc. A fin de lograr una plasticidad perfecta que nos permita moldear una cobertura perfecta a nuestros pasteles y tartas.

Pasta de goma: es una masa compuesta por azúcar que posee una textura y consistencia similar a la plastilina y que al secarse, se endurece. Ésta pasta nos ayuda a confeccionar adornos y muñecos comestibles para tartas y elaboraciones de fantasía.

Azúcar invertida: este sirope posee un poder endulzante mayor que el azúcar y da muy buenos resultados tanto en la elaboración de helados (evitando la formación de cristales), como en las masas con levadura panadera, pues consiguen que mantengan más tiempo su frescura sin endurecerse.

Profiteroles rellenos de trufa

Profiteroles rellenos de trufa

Ingredientes que necesitaremos: 150 g de harina, 100 g de mantequilla, 4 huevos más 1 yema, 2 cucharaditas de azúcar y una pizca de sal. Para el relleno necesitaremos 80 g de azúcar, 4 cucharadas de cacao en polvo, 2 dl de nata para repostería, 10 g de azúcar glas.

 

Profiteroles rellenos de trufa

Profiteroles rellenos de trufa

 

Para la elaboración de estos ricos profiteroles lo primero es colocar un cazo al fuego con un poco de agua, el azúcar, la sal y la mantequilla. Llevamos a ebullición la mezcla y añadimos poco a poco la harina, sin dejar de removerla con una cuchara de madera para lograr que la harina se integre sin grumos y quede suelta de las paredes de la cazuela. Una vez listo, lo retiramos del fuego y dejamos que se temple. Cascamos los huevos y los añadimos a la mezcla, poco a poco, de uno en uno sin parar de remover –únicamente cuando un huevo esté integrado en la masa, incorporaremos el siguiente-. Una vez esté lista preparamos una manga pastelera e introducimos la masa. El horno debe estar a 200 º C. Preparamos una fuente de horno cubriéndola con papel especial para hornear. Una vez listos el horno y la bandeja formamos rosetones de masa de aproximadamente dos centímetros de diámetro y separados lo suficiente entre sí sobre el papel para hornear. Batimos la yema de huevo que nos queda y pintamos los profiteroles con ella. Deben permanecer dentro del horno de 12 a 15 minutos, justo cuando empiecen a dorarse. Cuando estén listas debemos dejar que reposen y se templen.

Para preparar el relleno sacamos la nata para montar del frigorífico –debe estar fría si queremos que monte bien-, usando una batidora de varillas montamos ligeramente y entonces añadimos el cacao en polvo y el azúcar; después batimos hasta montar del todo y obtener una mezcla densa y color chocolate. Con otra manga pastelera y usando una boquilla estrellada rellenamos los profiteroles. Un buen consejo es preparar antes el relleno y dejarlo listo, dentro de la manga y en el frigorífico con el relleno de trufa, así lograremos más densidad y frescor para la trufa. Una vez listas podemos guardarlas refrigeradas. Si queremos darse un toque especial podemos espolvorearlas con azúcar glas.

Para servirlas podemos fundir cacao al 70 % de pureza. Lo troceamos y lo fundimos al baño María hasta conseguir un color brillante. Colocamos los profiteroles en una bonita cazuela individual o en un vaso de cristal y vertemos el chocolate fundido sobre ellos. Listos para disfrutar.

Diccionario de repostería:

Coulis: es una especie de salsa a base de frutas. Se logra triturándolas y mezclándolas con zumo de limón, azúcar y en ocasiones con aromatizantes.

Masa madre: este tipo de masa se utiliza principalmente para la obtención de pan, y es una masa prefermentada que se consigue mezclando harina y agua –en ocasiones también levadura.

Sprinkles: los fideos de chocolate, bolitas de anís o caramelo, y todo tipo de pequeños adornos comestibles que se usan para decorar tienen este nombre inglés cuyo significado literal es “espolvorear”.

Icing o frosting: con estos términos se refieren en Inglaterra y Estados Unidos a cualquier glaseado que recubre pasteles y cupcakes. El más simple de todos se obtiene mezclando agua y azúcar glas, pero existen de muchas clases, como por ejemplo con queso crema, azúcar y agua o simplemente con chocolate fundido.

Ganache: mezclando chocolate y nata se obtiene una crema que puede servir tanto como relleno como para la cobertura. Se emplea principalmente en la confección de los bombones de chocolate, pero también en pastas de té. Su curioso nombre viene del francés “tonto, incompetente”. Se dice que esta dulce mezcla proviene del error de un pinche de cocina, de ahí este término.

Tartas para celebrar

Tartas para celebrar

Tarta de queso y chocolate

Tarta de queso y chocolate

 

Tarta Selva Negra a la cereza

Para preparar el bizcocho necesitaremos los siguientes ingredientes: 4 huevos, 75 g de harina, 100 g de azúcar, 110 g de chocolate puro fondant, mantequilla, medio sobre de levadura. El relleno esta compuesto por 50 g de azúcar, 50 g de chocolate negro, 75 cl de nata para montar, 200 g de guindas. Por último, el almíbar se prepara usando licor de cerezas y agua.

La elaboración es sencilla: Calentamos un poco de agua en un cazo, cuando hierva la retiramos del fuego. Rallamos el chocolate y lo añadimos, removiendo hasta que se derrita completamente. En un cuenco ponemos los huevos, el azúcar y batimos con una batidora de varillas, hasta lograr que alcancen el doble del volumen. Añadimos la mitad de la harina y removemos hasta lograr que no queden grumos. Precalentamos el horno a 180 grados centígrados. La harina restante la tamizamos e incorporamos la levadura; después la añadimos a la mezcla con el huevo. Incorporamos por último el chocolate y removemos hasta lograr que se integre en la masa.

Usando mantequilla, untamos un molde redondo y vertemos la masa. Colocamos en el horno y cocinamos el bizcocho unos 35 minutos. Tras lo cual apagamos el horno, sacamos el bizcocho y dejamos enfriar hasta poder desmoldarlo. Cuando podamos manipularlo, hacemos un corte por la mitad horizontal, obteniendo dos discos iguales. Es el momento de preparar el almíbar: mezclamos 1 dl de agua con azúcar, ponemos en un cazo al fuego durante unos minutos hasta que espese un poco. Añadimos el licor de cerezas, mezclamos bien y dejamos enfriar. Sacamos la nata de la nevera -donde debe estar para montarla debidamente – y usando las varillas eléctricas la montamos hasta obtener un espesor que la haga consistente para untarla.

Cortamos las guindas en trozos pequeños, rallamos chocolate puro e incorporamos todo a la nata, mezclando con movimientos envolventes. Después untamos la superficie del primer disco con una capa de nata tan alta como el disco de bizcocho, emplearemos la mitad de la nata. Sobre esta capa colocamos la segunda y vertemos sobre ella el resto del almíbar. Por último, tapamos la tarta con la nata restante y decoramos con más chocolate rallado y unas guindas enteras.

Tarta de queso y chocolate

Ingredientes: 150 g de galletas Digestive, 2 cucharadas de cacao en polvo, 100 g de mantequilla, 3 huevos, 150 g de chocolate fondant, 130 g de azúcar, 700 g de queso de untar tipo philadelphia, 250 g de fresas, 300 ml de nata para montar, 60 g de azúcar glas.

Para elaborarla comenzamos usando una picadora eléctrica. Molemos las galletas. Después incorporamos cacao y mantequilla derretida. Amasamos hasta obtener una pasta. Colocamos papel de horno dentro de un molde de bizcocho redondo y cubrimos el fondo con la pasta, presionando contra el fondo con nuestros dedos. Ponemos el queso de untar en un cuenco hondo e incorporamos el azúcar. Usando unas varillas mezclamos hasta que la masa se vuelva muy cremosa y manejable. Agregamos los huevos sin dejar de batir, pero uno a uno. Sólo cuando se haya integrado, incorporaremos el siguiente. Fundimos el chocolate al baño María. Cuando se haya templado, incorporamos la crema de queso y removemos hasta integrarla. Después vertemos en el molde, sobre la base de galleta. Horneamos a 150 grados centígrados durante unos 45 minutos. Una vez desmoldado, cubrimos con film y dejamos reposar al menos 8 horas en la nevera.

Para terminar, montamos la nata y cortamos las fresas en láminas. Cubrimos toda la superficie de la tarta con láminas muy finas de fresa. Pasamos la nata por una manga pastera y hacemos pequeñas flores por todo el borde de la tarta.

Posibilidades de la masa filo

Posibilidades de la masa filo

Hoy les presentamos dos dulces recetas que se elaboran con masa filo y con dos ingredientes propios de esta época del año. El primero es el azahar, que empieza a aparecer entre las ramas de los cítricos del Levante. Y el segundo es un bocadito de fresa, fruta cuya temporada grande va desde el 15 de marzo hasta el 15 de abril en Huelva -sin duda, la mejor denominación de esta preciada fruta en nuestro país-. Esperamos que disfruten de estas recetas que tienen la masa filo como protagonista.

Posibilidades de la masa filo

Posibilidades de la masa filo

Milhojas de azahar

Los ingredientes que necesitaremos para esta receta: masa filo, (aunque también podría utilizarse la masa de hojaldre con la que se suele elaborar el tradicional milhojas); necesitaremos también unos 150 g de mantequilla para trabajar la masa. La crema pastelera al azahar nos servirá de relleno y necesitaremos para su elaboración los siguientes ingredientes: 200 g de azúcar glas, 100 cl de leche, 6 yemas de huevo, 120 g de maicena, agua de azahar, azúcar glas y avellanas tostadas.

Para la elaboración de la crema: colocamos el azúcar y la leche, mezclamos y llevamos a ebullición. En el momento que empiece a hervir, retiramos y dejamos enfriar. En un recipiente aparte, batimos las yemas a mano y con unas varillas hasta que blanqueen. Incorporamos la maicena y batimos hasta lograr una pasta homogénea. Unimos las dos mezclas en el recipiente de la leche y seguimos removiendo con unas varillas. Colocamos la mezcla a baja temperatura en el fuego. Notaremos cómo espesa poco a poco. Es el momento de incorporar el agua de azahar al gusto. Unas 4 cucharaditas son más que suficiente. Una vez que la mezcla alcance el espesor deseado, retiramos del fuego y colocamos en un recipiente de cristal que taparemos con film y colocaremos en la nevera.

Para preparar las láminas de nuestro milhojas solo debemos calentar nueces de mantequilla en una sartén de teflón o algún material antiadherente. Una vez que la mantequilla esté fundida, introducimos un par de láminas de masa filo, que tengan el tamaño de la sartén. Las doramos por ambos lados hasta que tengan un tono dorado y una textura crujiente. Es un proceso en el cual la temperatura no debe ser muy elevada, pues la masa filo se quema con facilidad. Una vez cocinadas las láminas, las colocamos sobre papel absorbente para retirar el exceso de mantequilla. Repetimos el proceso hasta lograr unas cuantas capas, sin olvidar añadir mantequilla a la sartén en cada una de las tandas.

Ya solo queda montar nuestro milhojas alternando una capa de crema pastelera de azahar con un par de hojas de la masa filo. Para decorar colocamos crema sobre la última capa y rematamos con un poco de azúcar glas, y unas avellanas tostadas y troceadas.

Bocaditos de fresa

Ingredientes que necesitaremos: masa filo, azúcar, 200 g de requesón, nata para repostería, azúcar glas y mantequilla.

Para su elaboración calentamos el horno a 180 grados. Preparamos la masa filo cortándola en cuadrados de unos 10x10cm. Colocamos las láminas ya cortadas entre dos placas de horno y entre dos láminas de papel especial para hornear, de este modo, evitaremos que se peguen o quemen. Reservamos 3 fresas y limpiamos y troceamos el resto. Las incorporamos en un bol con el requesón y el azúcar; después batimos hasta lograr una mezcla homogénea de color y sabor. Probamos la mezcla e incorporamos azúcar si es necesario. Por otro lado, montamos la nata y la añadimos utilizando una lengua de repostería y con movimientos envolventes.

La colocamos en una manga pastelera y dejamos enfriar al menos media hora. Disponemos un cuadrado de masa filo y cubrimos la superficie con la crema de fresas y queso. Tapamos con otro cuadradito de masa filo y decoramos con azúcar glas y láminas de las fresas que reservamos, tan finas como nos sea posible.

Tapas de la primavera murciana

Tapas de la primavera murciana

Ya llega el calorcito y pocas cosas apetecen más que una buena tapa y una cerveza fresquita. Y es que ningún lugar como la ciudad de Murcia para degustar un surtido muy variado de estos pequeños manjares típicamente españoles, mientras se toma el sol en una de sus innumerables terrazas. Hoy, desde Consuegra Espinosa, os proponemos un repaso por las tapas más características de esta ciudad levantina en la que el sol luce casi todos los días del año.

 

Las tapas de Consuegra Espinosa

Las tapas de Consuegra Espinosa

 

Ensaladilla rusa murciana

Si no te gustan los guisantes, estás de enhorabuena porque no los encontrarás en esta versión de la ensaladilla rusa. Atún, variantes encurtidas, huevo duro, mayonesa y patata es todo lo que se necesita para preparar una receta más popular que la Coca-Cola en la ciudad de Murcia. Es la base de nuestra tapa estrella: la marinera y, por supuesto, este manjar siempre está presente en los expositores de cualquier local.

La marinera

Si hay una tapa que no puede faltar en cualquier aperitivo murciano, esa es la marinera. Este delicioso bocado es la estrella de las terrazas murcianas y consiste en una rosquilla, preferiblemente artesanal, sobre la que se coloca una buena porción de ensaladilla rusa al estilo de esta Región, que se corona con una anchoa en salmuera. El contraste de sabores es particularmente adictivo. Las variantes de esta tapa, aunque menos conocida fuera de la Región, son muy populares aquí. Nos referimos a la bicicleta, que no incluye anchoa, y al tan sabroso marinero, en el que se intercambia la anchoa por un rico boquerón en vinagre.

Pimientos rellenos

En Murcia es popular encontrar esta receta en la que los pimientos deben proceder de Piquillo de Lodosa (Navarra) y el relleno consiste en bacalao en bechamel. Una verdadera joya de receta mar y tierra muy popular en el sur de España. Un pedazo de pan y una buena cerveza son el maridaje perfecto para este tapa de cinco tenedores.

Matrimonio

Este curioso nombre que se le da a una pareja muy sabrosa: la anchoa y el boquerón en vinagre. Y cómo no van a ser la pareja perfecta, si en realidad son el mismo pescado elaborado de formas distintas. Esta tapa fría destaca por la facilidad de su elaboración y por su ligereza, siendo el bocado perfecto para los que tienen prisa y hambre a un tiempo.

Caballitos

Las gambas en gabardina o caballitos son uno de los aperitivos más populares. Uno de los secretos que esconde su receta es utilizar cerveza mezclada con la harina para rebozar unos buenos langostinos frescos. Por supuesto, el marisco no se toma sin un poco de limón. Una docena de caballitos una mañana de primavera reconforta tanto como el calor de la chimenea en Navidad.

Tigres

Una verdadera delicatesen culinaria. No se asusten por el nombre, en Murcia no se come este hermoso animal en vías de extinción. Con esta denominación nos referimos a una receta a base de mejillón, al que se incorpora un relleno de tomate frito con bechamel para rebozar y freír. Los más exquisitos lo toman con cuchara; mientras que los realmente hambrientos simplemente se dejan llevar por la emoción y usan las manos.

Pulpo asado

Este cefalópodo es también clave en nuestra gastronomía del tapeo. A diferencia de Galicia u otras regiones españolas, el pulpo murciano no incluye ni patatas ni pimentón; eso sí, no debe faltarle una rodaja de limón para que el comensal se sirva al gusto. Especialmente tierno, el pulpo al horno de Murcia se prepara con vino blanco, cerveza y unos granos de pimienta. Pocas recetas más gustosas y sencillas. Habitualmente se sirve en piezas individuales. Es tradición pedir el doble del número de comensales.

Pastel de carne

El más rico manjar que puedes encontrar en las confiterías murcianas. Su sabor característico no se olvida y cortado en cuatro trozos alimenta a una familia entera, a pesar de tener el tamaño de la palma de una mano. Si no has probado este clásico, no lo dudes y ven a Murcia a probarlo, no te defraudará. Te esperamos en Confitería Consuegra Espinosa.

Diez dulces de Semana Santa

Diez dulces de Semana Santa

Como cada año, se acercan unas fechas especiales para Murcia, en las que la repostería tiene un papel muy especial. La Semana Santa llena las confiterías murcianas de unos postres muy especiales que a menudo los más jóvenes desconocen. Por tradición y por sabor, estos dulces forman parte de nuestra cultura. Desde la confitería Consuegra Espinosa les proponemos un repaso por diez de estos dulces típicos.

Diez dulces de Semana Santa

La mona de Pascua es un dulce muy característico de la Semana Santa de Murcia.

La mona de Pascua

En Murcia podemos encontrarlas durante todo el año en la mayor parte de los establecimientos confiteros, pero tienen un papel especial en esta época del año. Es tradición que el padrino regale una mona con huevo a su ahijado, justo al terminar la cuaresma.

Torrijas

Pocas cosas tan socorridas como unas buenas torrijas. Aprovechando el pan duro, pocos son los que no han probado alguna vez este postre realmente popular durante la Semana Santa.

Yemas

Las más famosas son sin duda las yemas de Caravaca, pero se preparan también en otros lugares de la Región. Deliciosas como bocado durante la tarde, acompañadas con una copita de vino dulce.

Flores cartageneras

Típicas del campo de Cartagena, las flores no sólo alegran el paladar, sino también la vista. Si bien no requieren muchos ingredientes, su elaboración necesita de técnica y temple. Para elaborarlas se utiliza un molde especial que les da su forma característica y tiene una serie de trucos para su uso.

Buñuelos

Uno de los desayunos preferidos durante la Semana Santa. Su masa recuerda a la de los churros y los convierte en una deliciosa forma de empezar el día con el ánimo alegre y llenos de energía.

Leche frita

Este dulce, de textura parecida al tocino de cielo, se toma con canela y es especialmente degustado durante las Fiestas de Primavera. Si tiene la oportunidad de pasar por una de las barracas que se instalan en la ciudad de Murcia durante estas fechas, no se olvide de probar este postre.

Caramelos

Mención especial para los caramelos de la Semana Santa. Los caramelos, especialmente los de crocante, son lo más dulce de esta época del año y por eso hacen las delicias de los niños. Si tiene usted hijos, no se prive y hágase con uno de los enormes caramelos de la Semana Santa murciana, aunque sólo sea por ver la cara de felicidad de los más pequeños al recibirlo.

Dátiles de Getsemaní

Estos dulces típicos de Cartagena son un pequeño secreto y una grata sorpresa para el paladar. Compuesto por dátiles rellenos de dulce de leche y almendras, este postre sorprende al recién llegado por la intensidad de su sabor.

Rollos de huevo

Se elaboran con un característico toque de naranja, por lo que también se los denomina rollos de naranja. Pero se los llame como se los llame, está claro que forman parte de nuestra gastronomía. Se toman como desayuno y mojándolos en leche, pues son crujientes como galletas, pero con el típico agujero en el centro. Estos rollos pueden comprarse en casi cualquier confitería de la Región de Murcia.

Pestiño

Este dulce típico de Andalucía es, como la mayoría, herencia del pasado árabe del sur de España. En Murcia suelen elaborarse con vino, limón y anises.